«NO PODEMOS NO COMUNICAR EN LA FAMILIA»

Sección Expertos Invitados-Comunicación no verbal

No podemos no comunicar, por supuesto comunicamos cuando hablamos, pero también y sobre todo, cuando no utilizamos las palabras.

Nuestros gestos y posturas siempre revelan información y además una información sumamente valiosa porque es inconsciente y por tanto muy pura y que refleja de una forma muy fiable nuestra forma de pensar y cómo nos sentimos.

A todos se nos identifica por nuestros gestos, somos capaces de saber quién es una persona que viene caminando de lejos si la conocemos bien, también las expresiones son muy nuestras, algunos gestos incluso nos definen y acaban siendo una seña de identidad. Y cuando hay un cambio en los gestos y expresiones habituales sabemos que algo le sucede a esa persona.

Nuestro cuerpo es por tanto el indicador más fiable de los estados de ánimo.

  • Hay una influencia muy importante de nuestros padres en nuestros gestos, son los que más influyen en nuestras expresiones corporales junto con cuidadores y profesores, la de los padres es la más importante por dos motivos:
    Uno porque fueron las personas que nos enseñaron a relacionarnos y de los que aprendimos por imitación y además porque hay una parte importante de genética en todo nuestro movimiento corporal, está demostrado que hay hijos que pueden hacer gestos idénticos a sus padres incluso aunque hayan vivido separados.

 

Por ello es muy importante ser consciente de la influencia que nuestro cuerpo, gestos, expresiones, posturas…, ejerce sobre las personas con las que nos relacionamos, pero esto es especialmente significativo en nuestros hijos, son nuestros mayores espejos y nosotros los suyos, creamos un lenguaje muchas veces sin palabras que actúa como código interno de comunicación.

En gran medida todos podemos ser expertos en comunicación no verbal sólo con ser observadores, pero todos los somos con las personas con las que nos relacionamos a diario, sabemos cuándo están tristes, alegres, cuando nos necesitan de una forma especial y cuando demandan espacio.

La comunicación no verbal se basa por un lado en conocimientos básicos sobre lateralidad cerebral, el lado izquierdo es el racional y el derecho el emocional y creativo, por tanto el cuerpo (brazos, piernas, cara, manos…) del lado contrario se relaciona con el lado lateral del cerebro. Las personas más emocionales suelen mover más el brazo izquierdo al hablar, anticipar su caminar con el pie izquierdo, tocar y tocarse preferentemente con ese lado y al contrario sucede lo mismo con las personas racionales y su movimiento con la parte derecha del cuerpo.

Además de esta regla genérica, los datos más concretos nos los dan los detalles, la proxémica (grado de proximidad con las personas), la inclinación hacia las personas y los objetos, el movimiento (suave o brusco), ahí es donde verdaderamente sabemos el agrado, desagrado o miedos de una persona.

Pero si hay una parte del cuerpo que es capaz de ser fiel reflejo de nuestras emociones ese es el rostro, en la cara se refleja las seis emociones básicas:

  • Alegría, fundamentalmente en los ojos, somos capaces de cerrarlos de forma espontánea ante la auténtica felicidad.
  • Tristeza, que se manifiesta en la boca y en su especial forma de generar una arruga desde la comisura de los labios hacia la barbilla, a veces muy profunda ante penas muy acentuadas o mantenidas en el tiempo.
  • Miedo, sobre todo en ojos y boca, podemos con aperturas involuntarias y espontáneas.
  • Sorpresa, la emoción más efímera, dura a penas un quinto de segundo y provoca una apertura en los ojos hasta que somos capaces de ver todos los puntos blancos.
  • Ira, o enfado más o menos intenso o controlado, que se manifiesta en pliegues en la frente y entrecejo.
  • Desprecio, introducido como emoción por Paul Eckman, el mayor estudioso de las microexpresiones faciales, sucede siempre por comparación, se genera a partir de los 7 años, y es la única emoción que no manifestamos desde el nacimiento. Se produce cuando subimos de forma automática el labio sólo desde un lado.

 

Esto tan sólo son pinceladas, el conocimiento se entrena siempre observando, sobre todo a nosotros mismos, parte de las emociones que vemos en otros son provocadas por las que emitimos nosotros.

Conocernos bien es el primer paso para aprender a observar todo lo que sucede a nuestro alrededor.

María Concepción Gordo Alonso. Coach y Formadora emocional. Formación en comunicación no verbal.
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