Cuentos para “darse cuenta”

Basados en relatos de raíces milenarias, ayudan a transmitir e interiorizar grandes enseñanzas para entrenar la conciencia emocional, primera de las competencias emocionales.

El primer cuento:

e.t.p.

Erase una vez en el Reino de las Ranas, que la gran Reina Rana andaba inquieta en la charca real, saltando de un lado a otro, sus pensamientos iban y venían, y no podía parar ni un momento de pensar y saltar, pensar y saltar …

Lo que ocurría en su reino era difícil de soportar, porque pasadas temporadas tranquilas donde el caudal de las aguas era equilibrado, tan pronto venían grandes lluvias y riadas que todo lo desbordaban, como grandes sequías que producían la mayor desolación de las preciadas charcas. Así que las ranitas pasaban del gozo a la preocupación, de la alegría al llanto, con vaivenes que les privaban de la tranquilidad y serenidad que tanto anhelaban.

Un día la Reina decidió invitar a las ranitas artesanas del reino a construir un anillo para el anca real. La rana buscaba la inspiración en él para encontrar templanza y equilibrio, y de esta forma prepararse para poder organizar su reino ante las duras temporadas que se podían avecinar.

Fueron desfilando ranas y ranas, con sus creaciones orfebres, algunas de oro, otras de diamantes. Todo fue en balde, la Reina no encontraba la inspiración con ellas. Sin embargo, a la puesta de sol, cuando ya se sentía afligida y desesperanzada, apareció la última en llegar, que traía consigo un sencillo anillo. La ranita dijo- <<tomad, este anillo os servirá de inspiración para los momentos de aflicción y para los de euforia, y os ayudará en el camino de la templanza>>.

Cuando la Reina miró el anillo, sonrió y su rostro se iluminó, era lo que estaba buscando, de repente fue consciente de la inscripción interior que llevaba y de lo que significaba. Cuando las ranas del reino preguntaron –¿Qué es?- la Reina contestó: –algo muy sencillo, observad como yo: e.t.p. (esto también pasará)-.

Reflexiones

Cuando la Reina se convierte en observadora, significa que a partir de ahora contemplará en la distancia sus estados emocionales, sus pensamientos, sus juicios, sus devenires. Como las aguas de las charcas cambiarán, sus pensamientos y sus estados emocionales también cambiarán, nada permanecerá igual, de la alegría pasará a la tristeza, al enfado, al llanto, y en otro momento volverá la alegría y el gozo.

Darse cuenta de que <<esto también pasará>>, de que ella no es la emoción misma porque la emoción es cambiante, sino que es sólo observadora de esa emoción, otorga a la Reina la serenidad que anhelaba, tan solo deberá contemplar sus emociones, con la confianza de que nada es para siempre. Se trata de sentir la intensidad de la emoción, sin perder la posición de observación en la distancia.

Recuerda: no eres la emoción que sientes porque las emociones cambian, tan solo están cumpliendo su función. Eres el observador de esa emoción <<e.t.p. esto también pasará>>.

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